Thursday, November 30, 2006

Haikus, el camino y el olvido,,,

I
una linterna
para el camino y
el oscuro olvido




II
la carretera y
la noche, la mochila
y la espera



III
no existe ningún
camino a casa ni
casa alguna aún





IV
decidido el
camino me alejo de
mi a cada paso





V
a lo lejos
pájaros y río
aun oyen mis pasos




VI
en esta ciudad
casi siempre buscarte
es huir de ti



VII
antes de la huida
una lagrima y una
risa partida



VIII
ruedas y mente
giran y es interior
la despedida




IX
luces y autos
en esta avenida
derraman poesía




X
es madrugada,
el corazón late en
presentimiento




XI
es madrugada,
las estrellas me lanzan
blancas miradas



XII
muerdo recuerdos,
voraz presentimiento
de la mañana




XIII
del camino atrás
brotan ahora destellos
y digo adiós

Sunday, November 26, 2006

THE GREAT EVENT... By Leonard Cohen...

El Maestro Leonard Cohen...


The Great Event


It’s going to happen very soon
The great event,
which will end the horror
Which will end the sorrow
Next Tuesday when the sun goes down
I will play the Moonlight Sonata backwards
This will reverse the effects
of the world’s mad plunge
Into suffering,
for the last 200 million years



What a lovely night that would be
What a sigh of relief,
as the senile robins
Become bright red again,
and the retired nightingales
Pick up their dusty tails,
and assert the Majesty of Creation...

Sunday, November 12, 2006

AQUI DOY EL PASO... Y LO DIGO...

LA FORMA DE DECIRLO
¿Cómo describirte, amor, rotunda flor de precipicios; cómo decirte, hembra equinoccial estructurada a todo trance, si mis hojas vacías ignoran tus sabores, tus mudanzas, y reptilizan, aun en los espacios más pequeños, cualquier sombra que murmure vanidad, olvido de uno mismo?
¿Cómo entonces comprobarte mi aurora boreal, almizcle de cama, que ardes arterial por mis estepas, que rompes en sonrisa mi más profunda piel y la hinchas de calor en esos días cuando abundas de ternura y yo sólo frecuento la usada –y tan en desuso– palabra amor, y trato de desenredarte los misterios en las manos y entregarte, envuelto en un corazón prolongado en incisivos y deshecho en crótalos, un deshojado león de malvavisco, intentando preceder a los derroches de perfume de los posos encendidos en diciembre para lograr que una puerta, al abrirse, te muestre en entrecortados murmullos, en agitados besos... y obtener al fin tus insomnes confesiones:

“-Quédate conmigo en mi rincón; alza la vista por mi piel; mírame, sumisa de calor estoy por ti, atrapada en tus convulsiones... radiante, turgente, prudentemente saciada, sabiamente macerada, iniciada en tu saliva...” y que finalmente, desalada y sin escudos confieses: “... lascivia soy... toda de ti”.