Saturday, December 23, 2006

GOTA A GOTA LA NADA...

gota a gota la nada
condensa el gris y derrama el vacío
gota a gota la nada
ignota condición desesperada
gota a gota la nada
cae paciente después de todo
gota a gota la nada
del corazón enamorada
gota a gota la nada
sembrando gris y silencio
gota a gota la nada
como perro del silencio
gota a gota la nada
humedece los ojos y la mirada
gota a gota la nada
un reguero de agua evaporada
gota a gota la nada
germina el silencio
gota a gota la nada
te grita te toca te espanta

Recordar es volverse a herir...

Pienso en aquella noche
y destrozo un espejo
con inapelable frustración
luego mi mano surge de la sangre
y estruja tu calidez hecha botella

SUPONE FONOLLOSA...

Es mala esa mujer de verdad mala...
ojalá no me amara o se muriera.

SUPONE FONOLLOSA...

...De no mediar el sexo y ser tan bella te hallara aborrecible y despreciable.

O serías perfecta si no hablaras.

Thursday, November 30, 2006

Haikus, el camino y el olvido,,,

I
una linterna
para el camino y
el oscuro olvido




II
la carretera y
la noche, la mochila
y la espera



III
no existe ningún
camino a casa ni
casa alguna aún





IV
decidido el
camino me alejo de
mi a cada paso





V
a lo lejos
pájaros y río
aun oyen mis pasos




VI
en esta ciudad
casi siempre buscarte
es huir de ti



VII
antes de la huida
una lagrima y una
risa partida



VIII
ruedas y mente
giran y es interior
la despedida




IX
luces y autos
en esta avenida
derraman poesía




X
es madrugada,
el corazón late en
presentimiento




XI
es madrugada,
las estrellas me lanzan
blancas miradas



XII
muerdo recuerdos,
voraz presentimiento
de la mañana




XIII
del camino atrás
brotan ahora destellos
y digo adiós

Sunday, November 26, 2006

THE GREAT EVENT... By Leonard Cohen...

El Maestro Leonard Cohen...


The Great Event


It’s going to happen very soon
The great event,
which will end the horror
Which will end the sorrow
Next Tuesday when the sun goes down
I will play the Moonlight Sonata backwards
This will reverse the effects
of the world’s mad plunge
Into suffering,
for the last 200 million years



What a lovely night that would be
What a sigh of relief,
as the senile robins
Become bright red again,
and the retired nightingales
Pick up their dusty tails,
and assert the Majesty of Creation...

Sunday, November 12, 2006

AQUI DOY EL PASO... Y LO DIGO...

LA FORMA DE DECIRLO
¿Cómo describirte, amor, rotunda flor de precipicios; cómo decirte, hembra equinoccial estructurada a todo trance, si mis hojas vacías ignoran tus sabores, tus mudanzas, y reptilizan, aun en los espacios más pequeños, cualquier sombra que murmure vanidad, olvido de uno mismo?
¿Cómo entonces comprobarte mi aurora boreal, almizcle de cama, que ardes arterial por mis estepas, que rompes en sonrisa mi más profunda piel y la hinchas de calor en esos días cuando abundas de ternura y yo sólo frecuento la usada –y tan en desuso– palabra amor, y trato de desenredarte los misterios en las manos y entregarte, envuelto en un corazón prolongado en incisivos y deshecho en crótalos, un deshojado león de malvavisco, intentando preceder a los derroches de perfume de los posos encendidos en diciembre para lograr que una puerta, al abrirse, te muestre en entrecortados murmullos, en agitados besos... y obtener al fin tus insomnes confesiones:

“-Quédate conmigo en mi rincón; alza la vista por mi piel; mírame, sumisa de calor estoy por ti, atrapada en tus convulsiones... radiante, turgente, prudentemente saciada, sabiamente macerada, iniciada en tu saliva...” y que finalmente, desalada y sin escudos confieses: “... lascivia soy... toda de ti”.

Tuesday, October 31, 2006

Altar de los Corazones Muertos... Noche de Muertos Corazones...

-Balada de No Sé Cuántos Corazones-

...siento mas corazones que arenas en mi pecho...
-Miguel Hernandez-

I


A la playa giro el cuello
y este dolor de degüello
me sigue con su azadón


ni playa ni paz ni nada
una sola y fría daga
al centro del corazón


siento que muere en el fondo
y es cadáver frío y redondo
el redondo corazón


músculo en dos hecho uno
que de tardes estridentes
lleva marcados los dientes
de la boca del amor


y entre las mareas mas altas
ya navega en vela alta
la otredad del corazón


entre hielos y licores
deja caer sus amores
y levanta su dolor


II


una pura muerte soy
y no hay nada que me aliente
que el corazón me reviente
sin tu entero corazón


me nacen de este dolor
solo flores de la muerte
solo flores de la muerte
le crecen al corazón

le brotan al corazón
-de lado a lado amarrado-
olas de desesperado
y arrecifes de dolor


en este dolor me encuentro
y estoy tan bien refugiado
para huir de tu costado
y acariciar mi dolor


que abriendo aun lado a lado
con una estrella filosa
en esta playa arenosa
las carnes de mi temor


no encontrarían otra cosa
en mi arena dolorosa
que el cadáver de tu amor

Friday, October 27, 2006

NEVER ANY GOOD... Si, un texo inspirado por el Maestro... (primeros capitulos)

NEVER ANY GOOD
... You’re going to feel much better
When you cut me loose forever
I was never any good
Never any good
I was never any good at loving you.
Leonard Cohen
I



“Otra vez ese pinche barecito de pendejos” pensó Julio al salir del baño, y escupió resignado las palabras. “Pero va a valer la pena” recapacitó enseguida, mientras caminaba al cuarto resbalando y aferrado a la toalla con sus manos para que no se le cayera. The future sonaba a todo volumen y eso lo confortaba por el momento “... Give me crack and anal sex, take the only tree that’s left and stuff it up the hole in your culture…” Julia hacía la mímica con un cepillo en la mano, burlándose, mientras se examinaba el maquillaje en un espejito, al tiempo que Leonard ensayaba sus profecías “Give me back the Berlin wall, give me Stalin and Saint Paul... I’ve seen the future brother, it is murder…” No entendía una sola palabra, la voz del cantante le parecía horrible y la música de lo más aburrida y monótona, así que simplemente presionó open/close, el estéreo chilló electrónicamente y la áspera voz desapareció del ambiente. El joven miró horrorizado desde el cuarto mientras se secaba el pelo cómo a continuación ella sacaba inmisericorde un disco de una caja de portada rosa y lo metía divertida en el estéreo. El Chombo tomó entonces las bocinas por asalto y el Gato volador inundó el departamento con su letra estúpida y repetitiva... “Hago como perro, hago como vaca muuu!!!... pero ustedes lo que quieren es... EL GATO VOLADOOOR...”


–¡Ahora me toca a mí chiquirris!... ¡no te enojes! –gritó complacida la chica por sobre el estribillo.
–¡Nomás mientras te cambias, ¿sí...?!- Julio pasó saliva, se puso el pantalón y cerró la puerta del cuarto. Era sábado, la promesa que ella había hecho de quedarse a dormir esa noche detuvo cualquier comentario que pudiera poner en peligro lo acordado. Sólo esperaba que los vecinos no escucharan aquella violación a su espacio auditivo.



II



En el fondo, Julio ya no estaba seguro de querer soportar esa tortura, por más que valiera la pena. Seguirla siempre a todas partes, aguantar las charlas superficiales sobre colorimetría y uñas de gel y encima tener que soportar esa música era demasiado. Le gustaba el sexo, le encantaba con ella, sí; pero, a qué precio. El círculo de amigos de su novia le caía como patada en el culo y la música que escuchaban era lo más insoportable. Britney, Christina, Jennifer y Thalía sonaban intercaladas con cumbia y salsa en el lugarsucho al que asistían cada Sábado. Julia y sus compañeros de la facultad bailaban y gritaban, se contoneaban chabacanamente mientras él tenía que sentarse en un incómodo banco, aceptar una Sol tibia y gritar para pedirla. Luego, su novia se meneaba impúdica, impulsiva en cualquier rincón y no faltaba el cabrón que se agasajara aprovechando el baile. A Julio le reventaban los huevos de coraje y era común que terminara las madrugadas empujándola a su casa gritando y maldiciendo el lugar, a los estúpidos que concurrían y la música que escuchaban. En especial la música. “...Me cago en estos pinches lugares y me cago en su música... buitres hijos de su puta madre!!!...” remataba siempre al final la letanía. Julia cerraba entonces la puerta del cancelito al principio del pasillo y decía incomoda “bueno, ya me voy para que no se te pegue lo naco...” Luego caminaba unos pasitos hasta que Julio le pedía que regresara. Triste se daba la vuelta y se acercaba con la cabeza encogida, como niña regañada. Julio pasaba los brazos por entre los barrotes, la tomaba de la cintura y la acercaba a él, mediando la herrería negra de un metro y medio de alto. “Sorry... ¿Me das un beso chiquita...?” Murmuraba dulce, poniendo las palabras en los oídos de ella, que se echaba hacia atrás hasta que la pregunta se triplicaba. Entonces ya se acercaba y le daba un imperceptible besito, lento, rozándole apenas los labios. Esto encendía a Julio, que se aferraba, bajando las manos y sobándole furiosamente el trasero. Así se besaban ruidosamente un par de minutos, luego Julia pasaba sus brazos también por el enrejado, bajaba el cierre a los jeans y metía la mano dentro, apretando. Julio respondía pasando las manos bajo la falda, tirando impetuoso de la pequeña prenda, abriéndose paso hasta encontrar el vértice de las piernas y frotarlo. Pasaban, en consecuencia, largo rato jadeando, enajenados y frenéticos, sin que les preocupara nada. Pasado el acceso se miraban, se besaban tiernamente y prometían hablarse al día siguiente. Julio caminaba entonces veintitrés minutos exactos para llegar a su departamento, feliz.



III




Pero no era solamente el sexo, eran también los celos lo que lo hacían estar siempre donde ella estaba, ir donde ella iba. Julia era bellísima: blanca, mediana, pelo oscuro revuelto, cara redonda, ojos negros grandes y sutilmente alargados. Y su cuerpo era perfecto: sus nalgas pequeñas y redondas se perfilaban arquitectónicas bajo un apretado pantalón de tela café; sus pechos medianos, de pezones negros, francamente soberbios, se revelaban lívidos, como imantados a la blusa blanca que llevaba esa noche, pues nunca usaba brassiere cuando salía “de antro”.


Llevaban tres meses juntos. Se habían conocido en la universidad una tarde que él se había quedado un rato más en la sala de computadoras de la biblioteca y ella luchaba en la máquina contigua para entrar a Internet. Julio le mostró primero cómo se hacía esa “brujería” y terminó realizando la última tarea del primer semestre de la estudiante. Derecho, dijo ella. Él, estudiaba Historia por las mañanas. Sexto semestre. Esa noche, sin más, la acompañó a su casa.


Desde la primera vez que salieron, dos días después de su encuentro, se habían acoplado perfectamente. Al final de esa primera cita, en el oscuro y discreto pasillo que conducía a la puerta de la casa de Julia, aventurándose, Julio le había pellizcado salvaje el trasero, y ella había contestado apretándole el miembro hasta el dolor, para luego correr juguetona y desaparecer tras la puerta. Así las cosas, al siguiente día Julio la llevó a su departamento y lo hicieron por primera vez, mordiéndose y chupándose hasta el hartazgo.



IV



Ella era el arquetipo de la tapatía perfecta: bella, exquisita y caliente. Hasta se llamaba igual que él. Y no estaba dispuesto a compartirla. Por eso la seguía a donde fuera y la alejaba de cualquier galán que se aplicaba. Sólo había un detalle: tenían gustos bastante diferentes, en música especialmente, pues Julio tenía una apreciación particular de ésta. Leonard Cohen era su ídolo. David Bowie, Elvis Costello, Peter Murphy, Iggy Pop, Thelonius Monk, Frank Zappa, entre otras celebridades aún más underground y oscuras, abarrotaban el estante de los discos en su salita. Por su parte, Julia era fanática de Intocable. Le encantaba la música norteña y toda la música bailable. La colección entera de Antro-mix se experimentaba por las mañanas en su domicilio. Y los fines de semana eran de bailar en videobares y discos del Centro con los compañeros de su salón. “Al menos no le gusta la banda” se consolaba él de vez en cuando. Julio prefería los bares tranquilos donde tomar cerveza y escuchar música. Le agradaba sobre todo el bar en altos del cruce de la calle Juan Manuel y avenida Alcalde, la XX Ámbar y los cacahuates con cáscara. Le castraban los lugares donde tenía que levantar la voz para ser escuchado y los evitaba a toda costa. Aborrecía la botana de churritos y la cerveza Sol y gozaba los viernes de reunión en su departamento con otros estudiantes del campus. Filosofía, Letras y Geografía, especialmente. Se drogaban y bebían. Teorizaban y discernían.


Así las cosas, al principio el contacto había sido sólo físico, nada profundo, mucho menos espiritual. Pero era imposible que las cosas permanecieran así por siempre. Poco a poco, como suceden siempre estas cosas, Julio había intentado introducirla en su mundo artístico e intelectual y Julia a su vez lo persuadió un par de veces para entrar en algún restaurante-bar y bailar algún tema de Celia Cruz o El General. Nada servía. Si escuchaban a Robert Plant en la salita del departamento de Julio, Kashmir sonaba algún minuto y medio hasta que él apagaba el estereo, a petición de la chica, y apresurado regresaba al sillón, donde ella jadeaba medio desnuda ya y completamente despeinada. Si, por otro lado, se ponían a bailar cumbia en la casa de ella, los ceñidos pasos ayudaban sólo a calentar el momento y él apagaba el artefacto para luego derribarla en el sofá y cachondear. En algún saloncito intentaron también lo del baile, pero a los primeros pisotones se dieron por vencidos y regresaron a la barra; ella, frustrada por el fracaso; él, aliviado de que ningún conocido frecuentara el lugar.

Así alcanzaban esa noche después de doce largas semanas de música y sexo. Él, taladrando en su ambiente subterráneo y erudito, ella, asaltando ‘Discotecas Aguilar’. El único punto en el que coincidían era el sexual. Les gustaba lo mismo y por eso estaban contentos de haberse conocido.




V



Por esto, Julio dejó de asistir a los cafés y a las cantinas a beber con sus amigos, pues Julia se negaba siempre a acompañarlo y él no quería dejarla sola ni un momento. En consecuencia, se moría de aburrimiento y hastío los fines de semana, cuando iban a “bailar”, sin contar los ataques de rabia que sufría casi siempre.


Ambos ignoraban el efecto que esa mezcla habría de surtir en la relación. Ya habían empezado mal las cosas esa tarde cuando Julia se atrevió a quitar al maestro Cohen e introducir a los fanfarrones esos, que no sabían ni hablar, en sus dominios. Con todo, Julio soportó estoico. La promesa de pasar por primera vez juntos una noche completa le mantenía en pie, le motivaba a seguir pasara lo que pasara. Ya había incluso hecho algunos arreglos. Tenía en la alacena dos botellas de vino tinto, bastante caras; había cambiado las sábanas de la cama y comprado una pastilla de olor para el baño, incluso había barrido y trapeado el lugarcito por primera vez en ese mes. Sólo debía soportar una noche más.


“Una cumbiada más...” se decía en silencio mientras terminaba de amarrarse el pelo en una colita y se miraba triunfal en el espejo “...y ya chingaste... toda la noche”. Inesperadamente, ahora Yuri increpaba con voz melodramática en la sala“...Para enamorarme más aun ahora... pasa ligera, la maldita primavera, pasa ligera y me hace daño solo a miiiii...”. Julia trepó el sonido al máximo, treinta y dos.
-Qué cabrones es eso Julia?... no manches –salió Julio del baño apuntando al estereo –bájale morra, de menos que no te escuchen en Tijuana.
–Ay, cálmate agüelito y éntrale a la onda –contestó despreocupada – La Yuri canta chido.
-No me chingues... ¿esa pinche jedionda?. Eso no es música. Elis Regina si sabía cantar y no andaba de mamona cristiana. Esas se dan una cuarta más abajo del ombligo –puntualizó decidido y bajó al número siete el volumen.
–No seas culey chiquirris, no le bajes –apeló su chica avanzando hacia él, abrazándolo sugestiva, muy pegadita –y nos quedamos un ratito, ¿eh?.
Julio tuvo que hacer suma de todas sus fuerzas para no ceder, tenía ya una erección y le encantaba cómo se le repegaba la chica, oscilando, frotándose despacito, turbándolo, mirándolo suplicante hacia arriba; pero no iba a soportar los berridos de la guarra esa.
–No chiquita, además ya tenemos que irnos, te van a estar esperando, y tenemos que regresar temprano... ¿sí te acuerdas, verdad?
–Ay!... que prisas!. Sí, sí me acuerdo, pero no estoy todo el día pensando en eso. Tú nomás quieres estar en eso.
–¿Y tú no? -encaró valiente Julio.
–Pus sí... pero primero hay que ir a bailar. Vámonos pues... –concluyó a continuación, un tanto desconsolada y seria –...apaga el estéreo.

Julio se separó suavemente, apagó la luz y presionó POWER para regresar enseguida con ella. Yuri calló su dolor y una lucecita roja parpadeó en la esquina superior izquierda del aparato. Bajo la penumbra y el silencio pasaron aun un par de minutos toqueteándose antes de lanzarse definitivamente a la noche que la ciudad ofrecía frívola y descarada. Dentro, un obsceno STAND BY esperaba ahora el último son.


MIGUEL ANGEL LEOS AGUILAR

Friday, October 13, 2006

...gota a gota la nada condensa el gris y derrama el vacío...


córtame
en
pedacitos
cuadritos
o
tiritas


ponme
como
aderezo
condimento
o
guarnición


sírveme
caliente
o
frío


sal
y
pimienta
al
gusto


pero
cómeme
amor
mío

cómeme
corazón
*
hoy
que los gusanos
ya acabaron
con tu carne
me doy cuenta
de lo hermosos
que son tus huesos
*
nadie sabe todavía
dónde estamos

continuemos gozándonos
mientras ellos
siguen
tocando puertas
en tumbas equivocadas
*
miles de luciérnagas apagadas
y cientos de perros callados
logran a-penas
penetrar
la soledad de un hombre
*
soy tan cursi para amarte
que me crecen flores en el sexo
*
la mañana es una mujer húmeda
abre translucida las piernas
y nazco de forma natural